Extremoduro estremecen a Zaragoza en el inicio de su gira

extremo 1Cae la noche sobre el puerto de Zaragoza. Un supervisor controla la llegada de un nuevo contenedor al muelle del Pabellón Príncipe Felipe, que se abre paso entre densos riffs de guitarra y un griterío ensordecedor. Ese contenedor guarda la gira más esperada y gigante del rock estatal de este año, el regreso de Extremoduro a los escenarios para presentar ‘Para todos los públicos’.

El contenedor no llega con la puntualidad que había deseado. A unos minutos de la hora señalada, las 22.00, la cola del público que quedaba por entrar daba la vuelta al pabellón. La banda decidió esperar a todos. Comienza a sonar ‘Al cantar’, el himno de los Platero que vuelve locas a las 9.200 personas que llenan cada rincón de la primera parada de la monumental gira de Robe y los suyos, a la que esperan más de 30 fechas en grandes recintos de todo el país.

Extremo 2La aparición de la banda provoca la locura. Ellos saludan con una poderosa intro instrumental que se ve asaltada por un fallo en la guitarra de Robe. No pasa nada, improvisan con Iñaki ‘Uhoho’ luciéndose y el artista Meinl José Ignacio Cantera dando la base y enseguida viajan hasta ‘Sol de invierno’ para pisar presente en ‘Entre interiores’. La puesta de escena arropa a la banda de un modo espectacular: el enorme escenario simula un puerto lleno de contenedores, el sonido es poderoso y nítido y la banda desprende toda la energía pese al inicio lleno de incidentes. Suena ‘La vereda de la puerta de atrás’ y el pabellón se estremece al sentir cantar a todos. Robe también cuando le cantan el ‘Cumpleaños feliz’.

Con tres horas disfrutadas al máximo por todos, el concierto se vivió en dos partes, una primera más centrada en las últimas tres obras, en las que mandan medios tiempos de ricos desarrollos instrumentales y el lirismo característico de Robe. Todo el pabellón los coreó. En la segunda, tras un descanso de veinte minutos, el ritmo se encrudeció, se endureció y puso patas arriba el pabellón con clásicos tras clásicos, como el alborotado reencuentro con ‘Jesucristo García’ bajo un espectacular juego de luces.

Extremo 3En las dos partes, el artista Meinl José Ignacio Cantera exhibe su polivalencia, desde el toque sutil de ‘Standby’a la contundencia y la velocidad a doble bombo que exige ‘Qué borde era mi valle’. Para lograr esos amplios caminos, Cantera alimenta su set de la serie Mb 20, platos hechos a mano por Meinl en Turquía, lo que hace que cada uno suene diferente, sea especial. Elegidos por Cluffetos para tocar con Black Sabbath o Chris Adler de Lamb of God, esta serie tiene más peso y más power que otras, como la Byzance, logrando una dureza que es muy del gusto de Cantera.

‘Puta’, ‘Volver’ y ‘Ama y ensancha el alma’ convertían Zaragoza en una absoluta fiesta, con público y banda en espectacular comunión. Tras tres horas de concierto, ‘El camino de las utopías (el pájaro azul’ ponía un emocionante final, con todo el público rendido y ovacionando a Robe y los suyos. Es la noche espectacular que espera a todos los que esperen a Extremoduro este verano al otro lado del puerto.

Extremo 4

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