Alejandro Jordá Gil

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A los quince años, Alejandro Jordá Gil se sentó por primera vez en una batería, mitad por curiosidad, mitad por accidente. Sus amigos querían montar un grupo y la urgencia de que nadie era batería le señaló a él. “Fue por casualidad. Me molaba pero no sabía tanto. Desde entonces, me picó el gusanillo por completo”, sonríe recordándolo.

Tras arrancar con dos profesores de valencia, Alejandro contactó con el mito del jazz Paco Aranda, con quien dio clases durante más de cuatro años. A la par, comenzó a tocar con diversas bandas, como la de pop-rock aor Avenida, con la que llegó a grabar un disco y salió de gira.

Con un aprendizaje que le llevó a tocar todos los estilos musicales, y aunque estudió Comunicación Audiovisual, Alejandro dio un paso importante: entró como músico de sesión en dos estudios de grabación. Esto le dio la oportunidad de observar cómo trabajaban los técnicos, cómo plasmaban música los grupos y, además, grabar y editar unos 250 temas con diversas bandas. Como ejemplos, grabó un disco y un musical en Córdoba, trabajó en Valencia con el cantautor Manolo Tarancón, hizo tres discos con Paco Loco… Gracias a esta experiencia, grabó en todos los estilos, desde funky flamenco a psicodelia rock…

A los 25 años, en el 2010, decidió mudarse a Madrid. En la capital trabajó como cocinero y continuó como músico de sesión. A finales de ese año comenzó la aventura Izal. Aunque en los primeros tiempos compaginó con otros proyectos, Izal fue creciendo y Alejandro pasó a centrarse en la banda junto a Mikel y Emanuel Pérez “Gato” (bajo), Alberto Pérez (guitarras) e Iván Mella (teclados). Así, el grupo ha crecido paso a paso, ganándose al público en todos los escenarios, desde los pequeños en garitos hasta convencer en los grandes al gran público. “Es muy importante crecer como grupo, y como músico sientes que creces también”, analiza Alejandro.

Con el EP ‘Teletransporte’ en la calle, dieron más de 60 conciertos por todo el país, culminando en el Sonorama 2011. En aquellos primeros tiempos, los Izal viajaban de concierto en concierto en el viejo coche de Alejandro. Él llevaba un timbal base y una caja, no llevaban sillín, no llevaban maletas duras, los abrigos se los echaban encima… porque no había sitio para más.

La apuesta era de verdad, de convencimiento y de trabajo. Y esa honestidad y entrega les han llevado donde están, en primera línea de la música española. “Era un auténtico ‘déficit tour’, pero veíamos que los diecisiete que iban al concierto se iban contentos y comprándote un disco; al siguiente bolo iban 30 y te decían que les habían hablado de nosotros; eso unido a que creemos totalmente en la banda te motiva muchísimo para seguir trabajando”, asiente Alejandro.

En marzo del 2012 aparecía desde la autogestión ‘Magia y efectos especiales’, que les aúpa paso a paso hasta la primera línea del pop-rock nacional, consolidándose con llenazos en muchas salas –en Madrid creciendo de la Sol a la Joy Eslava y de ahí a la Riviera- o los premios Rolling Stone a Artista Revelación, de la música Independiente a Grupo Revelación y a ser portada de la revista Mondosonoro en su edición de octubre de 2013.

Ese 29 de octubre del 2013 se publicaba ‘Agujeros de gusano’, su segundo larga duración y consolidación definitiva con una larga gira nacional, además de estar presentes en 35 festivales. Ya en la familia Meinl, Alejandro se equipa de un set en el que manda la serie Byzance en vintage, traditional y jazz. En este 2015, Izal emprenden el tramo final de esta gira antes de meterse a grabar su tercer disco.

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